Despiértese justo a tiempo para ver salir el sol y prolongar un comienzo tan refrescante con una inolvidable excursión de un día a las gemas naturales del suroeste de Islandia.
Lo primero en nuestra aventura es la zona geotérmica de Geysir y sus aguas termales hirvientes. Aunque Geysir, que dio nombre a este asombroso fenómeno natural, ya no está activo, su hermano Strokkur le sorprenderá cuando brote agua hirviendo al aire cada 5 u 8 minutos.
A sólo unos kilómetros de allí fluye la impresionante Cascada Dorada de Gullfoss. Su incomparable forma ofrece un espectáculo que le dejará atónito. Sus torrenciales aguas bajan por dos escalones hasta un cañón de 32 metros de profundidad.
Por último, pero no por ello menos importante, está el Parque Nacional de Þingvellir. Es famoso por ser el mejor lugar del planeta para observar la divergencia de las placas tectónicas norteamericana y euroasiática, así como el lugar donde se fundó el Parlamento islandés en 930. No es de extrañar que Þingvellir se incluyera en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por sus valores culturales en 2004, ya que es un lugar sin igual por razones históricas y geológicas.