Elisa fue puntual y muy amable. Podría dar tours perfectamente en español porque controla la lengua.
Me sorprendió el poco ambiente que había en Beirut (pues eran vísperas de la guerra)... y lo poco explotado que está el centro para el turismo (por ejemplo ninguna tienda de recuerdos) como esperarías en cualquier capital.
Para mi gusto Beirut tiene poco que ofrecer al turista. La parte del parlamento está muy abandonada y apenas queda algún negocio. Al final disfruté más el país en las ciudades costeras históricas.
Se echa en falta mayor asesoramiento de sitios de comida, calles comerciales, barrios locales y ciudades de fuera y actividades. Por lo demás, aceptable.